No había podido soportar la tentación, y al final no había tocado a Irene, pero ahora ella no solo no lo elogiaba, sino que además quería reclamarle. Diego se sintió un poco agraviado.
—Podrías haberme llevado al hospital o entregarme a Bella, pero no lo hiciste. —dijo Irene, calmada mientras enumeraba sus culpas—. Aparte de los moretones que dejaste, no sé si me tocaste en otros lugares...
¡Él no la había tocado! Solo la había besado un par de veces, y ya le iba a explotar la cabeza. Si hubiera