No se podía negar que la familia Delgado compartía una conexión especial; los hermanos pensaban de manera muy similar.
—Lo siento, no me gustas. No es posible ahora, y tampoco lo será en el futuro. Todos estamos muy ocupados, así que, señor Delgado, no pierda su tiempo conmigo. —Irene finalmente respondió.
Después de decir esto, se dio la vuelta y se marchó, dejando a Eloy como si lo hubieran abofeteado en público.
Nunca había perseguido a una chica antes y pensó que sería algo sencillo, pero no