—¿A mí qué me importa si tiene novio o no? —Ezequiel levantó la mirada hacia él.
—No es eso... —Pablo echó un vistazo a Diego—. Estoy preocupado por Diego.
—No hace falta. —Diego se levantó para irse—. Ustedes sigan, anoten mi cuenta.
Al llegar a la cena y ver a Ezequiel, ya le había perdido el apetito, y más aún con la noticia que traía. Ezequiel estaba allí para incomodarlo a propósito.
Al ver la expresión molesta de Diego, Ezequiel, que antes se sentía incómodo, ahora se sentía bastante mejor