Ezequiel era un hombre con un aire un tanto rebelde, a veces actuaba de manera poco convencional. Sin embargo, por más impulsivo que fuera, siempre tenía sus límites. Aunque él mismo no lo pasaba bien, tampoco soportaba ver a los demás felices.
Con la ayuda de Joaquín, se reunió con sus amigos para cenar.
Pablo se enteró y también se unió; al ver a su tío, lo llevó a un lado para hablar.
La relación de Joaquín con su familia no era la mejor; eran solo viejas rencillas que lo llevaron a dejar el