Su mano estaba sobre la piel suave de la mujer, acercándose un poco más.
—Te aseguro que quedarás satisfecha. —dijo él.
Bella pensó que realmente sabía cómo manejar las cosas, así que le lanzó una mirada fulminante.
—Hazlo bien, porque si no, ya verás cómo te las arreglo.
—¿Y si lo hago bien, hay algún tipo de recompensa?
—¡Sabía que no eras tan buena persona, viejo! —Bella lo empujó con fuerza—. ¡Fuera!
—Bebé...
—¡Ya te dije que no me llames así! ¿Acaso somos tan cercanos?
Joaquín deseaba poder