—No hace falta preguntar, seguro que es ese perro de Diego. —dijo Bella sin mirar atrás, soltando un resoplido.
Irene también lo sospechaba.
—¿Quieres deshacerte de él? —preguntó Alonso.
—Ire, ese hombre despreciable no ha intentado contactarte, ¿verdad? —dijo Bella.
Irene sacudió la cabeza.
—Han pasado cinco años, ¿qué más quiere? —dijo Bella—. Ahora que has vuelto, encontrarla es pan comido, y más con el niño de por medio. Deberías hablar con él, aclarar las cosas y que se rinda de una vez.
Al