Diego se acercó con paso firme. Se detuvo frente a las dos, y antes de que pudiera hablar, Bella se expresó con desdén.
—¡Perro, quítate del medio!
Diego ya sabía que Bella tenía una lengua afilada y no se iba a dejar intimidar. En lugar de eso, fijó su mirada en Irene.
—Ire, necesitamos hablar.
—¿A quién le dices Ire? ¿Te conozco como para que me hables así? —dijo Bella, viendo que Irene intentaba evitar la confrontación.
—Vamos. —dijo Irene, tomando el brazo de Bella.
Bella pasó junto a Diego,