Julio no se sorprendió al recibir la llamada de Diego. Desde el día en que Irene se fue, estaba preparado para encontrarse con él.
La primera llamada fue para preguntar por el paradero de Irene. La segunda, para pedirle que se vieran. Julio aceptó.
Aunque sentía resentimiento y dolor al ver que Irene amaba a Diego, nunca se atrevió a impedirle buscar su felicidad. Sin embargo, no esperaba que la mujer que él consideraba tan valiosa fuera tratada con tanta ligereza por Diego.
Por suerte, Irene lo