—¿No te traje un regalo cuando salí del país y eso te hizo quejarte con abuelo? —Diego dijo con frialdad—. Si querías que te dijera, habría encargado que te compraran algo.
—¡Gracias, pero no lo necesito! —Irene hizo un sonido despectivo—. Y, además, no hablaría de tal nimiedad con abuelo.
—Irene, ¿no puedes dejar de ser tan hipócrita? —dijo Diego—. ¡Ni siquiera eres tan buena como Lola!
Al menos Lola usaría todos los medios para conseguir lo que quiere. Irene lo miró y no dijo nada.
—¿Se ha dad