—¿Qué pasa con cenar con un amigo? —dijo Irene—. Incluso si hubiera algo, no te preocupes por mí, y tú mejor no te preocupes por mí tampoco.
—Aún eres parte de la familia Martínez; ¿no te cuidaré para que no deshonres a la familia Martínez afuera?
—Si tú no temes perder la cara, ¿qué tengo yo que temer?
—Irene, simplemente eres... —Diego quería estrangularla—. ¿Tienes tanta fuerza para discutir?
Su discurso no había terminado cuando la presionó, rasgó su ropa y la besó de manera grosera.
Irene f