—Diego, ¿recuerdas qué fue lo que me regalaste el año pasado? —dijo Irene.
Diego se quedó en silencio por un momento. Al ver que no respondía, Irene sonrió.
—¿No dijiste que valorarías lo que te regalan? Resulta que ni siquiera recuerdas lo que te di el año pasado.
—No busques excusas. —respondió Diego—. Eso no es una razón para olvidar mi cumpleaños.
—Recibes muchos regalos cada año, así que no creo que te importe el mío. —Irene continuó—. No tengo el mismo esmero que algunas personas, que hast