Los lamentos que lograron cruzar fueron eliminados por los soldados, y por unos minutos, reinó la calma.
Lucas se acercó a Gale.
—¿Dónde está Andrómeda? —preguntó con ansiedad.
—No logramos traerla... —dijo Connor, visiblemente afectado.
Un silencio abrumador se apoderó del lugar, hasta que una figura conocida apareció caminando entre los escombros. Andrómeda.
Pero no era la misma.
Su rostro era el de alguien que había visto demasiado.
—¡Andy! ¿Estás bien? —preguntó Gale corriendo hacia ella.
—