El palacio entero se vio sacudido. El Rey y la Reina sintieron de inmediato la explosión de poder; mis hermanos no tardaron en correr hacia la fuente, temiendo lo peor.
Cuando entraron en la sala, lo que encontraron fue claro:
Mi cuerpo envuelto en una esfera de energía pura.
A mi lado, el capitán Falkor, intentando contener ese poder desatado.
—¡Está intentando escapar! No debimos sacarla del contenedor —gritó él, apresurándose a disfrazar su traición con una falsa justificación.
Las órdenes n