POV Lanya
Observé el rostro de Atalya con una calma que me sorprendió incluso a mí.
Era una calma extraña, casi antinatural, como si una parte de mí se hubiera desconectado de la tensión del momento para poder mirar todo desde una distancia segura.
Su expresión estaba completamente descompuesta: los músculos tensos, los ojos enrojecidos, brillantes, al borde de un llanto que no terminaba de caer.
No había tristeza real en ella, solo esa desesperación agresiva de quien siente que el suelo que cre