POV Augusto.
Pedro y Aurora se alejaron rápidamente al verme.
Sus rostros estaban pálidos.
Asustados.
Como si hubieran sido atrapados haciendo algo terrible.
Y quizás lo habían sido.
Mi pecho subía y bajaba con violencia.
Todavía sentía el dolor de haber visto aquel beso.
Aquella imagen seguía clavada en mi cabeza como una maldita daga.
Nina estaba muerta. Muerta.
Y apenas unas horas después de despedirla, su esposo estaba besando a su hermana.
A su propia hermana. Sentí náuseas. Sentí rabia. S