Inicio / Romance / Exesposa vuelve a mis brazos / Capítulo: Muero por ser tu exesposa
Capítulo: Muero por ser tu exesposa

POV Lanya

Atalya salió llorando y Damiano, claro, fue, tras ella.

Salí tras ellos sin apresurarme. No tenía prisa.

No cuando sabía exactamente lo que estaba haciendo.

Los encontré en el pasillo, uno frente al otro, como si el mundo entero girara alrededor de su pequeño drama barato. Me detuve a unos pasos de distancia, observándolos.

Luego sonreí. No porque me hiciera feliz.

Sino porque ya no pensaba mostrar debilidad.

—Hermanita… —dije con suavidad, casi con dulzura fingida—, no me culpes. Yo no quise besarlo.

Atalya se tensó de inmediato. Sus ojos se llenaron de lágrimas tan rápido que casi parecía un truco ensayado.

Siempre fue buena para eso. Para parecer la víctima.

—Por favor —continué, ladeando un poco la cabeza—, si tanto es que te ama… haz que mañana firme el divorcio.

Di un paso más cerca.

—De lo contrario, no me culpes si él no quiere dejarme ir.

El silencio se volvió denso.

Atalya empezó a llorar. Un llanto débil, tembloroso… pero vacío.

—¡Lanya! —exclamó Damiano con rabia—. Mañana, a las diez de la mañana… nos divorciaremos.

Mis labios se curvaron en una sonrisa más sincera esta vez.

—Será un honor ser tu exesposa —dije con elegancia—. Y no olvides… mi dinero.

No esperé respuesta. Me di la vuelta y me fui.

Con la cabeza en alto. Aunque por dentro… algo se estaba rompiendo.

***

A la mañana siguiente desperté con un dolor de cabeza punzante.

Como si no hubiera dormido en absoluto.

Me quedé unos segundos mirando el techo, sintiendo ese peso extraño en el pecho.

No era solo tristeza… era algo más complejo. Una mezcla de vacío, decepción y una calma rara, casi peligrosa.

Hoy firmaría mi divorcio. Hoy terminaría todo.

Me levanté lentamente y fui a vestirme. Elegí algo sencillo, pero elegante. No pensaba verme derrotada. Nunca más.

Cuando salí de la habitación, Lisa ya estaba esperándome. Me miró de arriba abajo, evaluándome.

—Amiga… —dijo, cruzándose de brazos—. Firma ese divorcio y esta noche celebramos.

No pude evitar sonreír.

—¿Sabes? —respondí, tomando mi bolso—. Después de todo… luego del divorcio podremos poner nuestra empresa.

Ella alzó una ceja.

—Porque será de los dos —añadí con firmeza.

Sus ojos brillaron.

—¡Eres una genio!

Me abrazó con entusiasmo.

—Bueno… tuviste un mal amor —dijo con una risa ligera—, pero al menos le sacaste plata.

Reí suavemente. Sí.

Eso era lo que quería proyectar. Una mujer inteligente. Fría e Indestructible.

Pero la verdad… La verdad era otra.

Porque dentro de mí, dolía.

Dolía admitir que el hombre que más amé… nunca pudo amarme.

Y eso, no había dinero que lo compensara.

**

Llegué a las diez en punto. Pero él no estaba.

Fruncí el ceño y miré el reloj otra vez. Diez con dos minutos. Diez con cinco.

Nada. Un suspiro pesado escapó de mis labios.

—Maldito… —murmuré entre dientes.

Mi corazón empezó a latir con fuerza, incómodo, inquieto.

Saqué el teléfono y lo llamé.

Una vez. Dos veces. Tres. No respondió.

Pero alguien más lo hizo.

—¿Qué quieres, hermana? —la voz de Atalya sonó al otro lado.

Sonreí con frialdad.

—¿Qué pasa, Atalya? —respondí—. Te creía más lista.

Hice una pausa, disfrutando el silencio incómodo.

—¿O es que no eres lo suficientemente buena para hacer que tu amante me dé el divorcio?

—¡Eres una perra! —gritó.

Y colgó. Solté una pequeña risa.

Guardé el teléfono justo cuando, cinco minutos después, lo vi.

El auto se estacionó frente al edificio.

Mi estómago se tensó sin permiso. En ese mismo instante, mi celular vibró con un mensaje. Lo abrí.

"Ahí lo tienes, ¿verdad? Ahora firma el divorcio, hermanita… ya no serás mi reemplazo."

La puerta del auto se abrió.

Y él bajó, Damiano. Su presencia seguía imponente.

Sus ojos eran duros.

—¡Acabemos con esto de una vez! —dijo, sin siquiera saludar.

Lo observé en silencio unos segundos. Memoricé su rostro.

Porque sabía que sería la última vez que lo vería como mi esposo.

Sonreí. Una sonrisa tranquila.

—Genial —respondí—. Muero por ser tu exesposa, Damiano Elizalde.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP