POV NINA
Soltó mi mano.
Fue un gesto pequeño, apenas un movimiento de sus dedos apartándose de los míos, pero sentí como si acabara de empujarme al vacío.
La miré sin comprender.
Sus ojos ya no tenían aquella ternura que había visto momentos antes. Eran severos, fríos, llenos de una desconfianza que me atravesó el pecho.
—Augusto…
Negó una y otra vez con la cabeza.
—No.
Sentí que el corazón me comenzaba a latir con desesperación.
—No, por favor…
—No puedo creer esto, Nina.
Sus palabras me destro