POV Augusto
Mis ojos se humedecieron de dolor.
Nunca imaginé que llegaría el día en que tendría que enfrentar una decisión tan cruel. No hay nada peor para un padre que escuchar que debe elegir entre dos de sus hijos. Es como si alguien tomara tu corazón, lo partiera en dos y te obligara a decidir cuál de las dos mitades merece seguir latiendo.
Pero yo no podía quedarme paralizado.
Tenía que hacer algo.
Tenía que luchar por ellos.
Por Agustín.
Por Alexander.
Aunque cualquiera de las decisiones q