POV Nina
Clavé la mirada en sus ojos.
Estaban enrojecidos, hinchados por el llanto, llenos de una desesperación que jamás imaginé ver en Augusto. Durante unos segundos ninguno de los dos habló. El tiempo pareció detenerse mientras nuestros corazones intentaban comprender que aquello no era un sueño.
Él dio un paso hacia mí.
Instintivamente retrocedí.
No lo pensé. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Después de todo lo que había vivido, después de la traición, del dolor y del miedo, había una