POV Augusto
El silencio de la habitación era denso, interrumpido únicamente por el sonido de nuestras respiraciones entrecortadas.
Rompí el beso por un instante, apenas el espacio necesario para tomar aire, y la miré.
Bajo la luz mortecina de las velas que se consumían en las esquinas, ella parecía una aparición, una criatura de luz y sombras que reclamaba mi alma con cada gesto.
Sus manos, esas manos tan delicadas y delgadas que conocían cada rincón de mi piel, comenzaron a desabrochar mi ropa