POV Augusto.
No podía dormir.
La habitación del hotel Amsterdam estaba en silencio, demasiado ordenada, demasiado perfecta, como si incluso el aire estuviera calculado para encajar con la boda que tendría lugar al amanecer.
Mañana me casaba. Mañana todo quedaría sellado con una sonrisa, con flores blancas, con promesas que la gente aplaudiría sin cuestionar.
Lanya era, sin duda, la elección correcta.
Era la clase de mujer que cualquier hombre sensato elegiría sin dudar: elegante sin esfuerzo, in