Capítulo 012. Sus condiciones.
Yalens soltó una dulce carcajada, cómo lo esperaba, había confirmado que Anton Kalman le había tendido una trampa en la cual ella cayó fácilmente.
Tomo una posición igual a la del hombre, lo miro a los ojos fijamente intentando descifrar las intenciones detrás de esa propuesta, y se sintió frustrada cuando no las obtuvo.
—¿Quiere jugar a la casita conmigo señor Kalman?— oculto su intriga detrás de aquel sarcasmo.
Para Anton era muy gracioso todo lo que decía Yalens pero la posición en la que