El penetrante aroma de Maximilian aún estaba en ella, saturándolo todo. Amelia intentó despejar su cabeza con una ducha, pero el agua caliente solo parecía avivar la cinta de los recuerdos de la noche anterior, reproduciéndola una y otra vez. Se encontró de frente con sus pensamientos, que la arrastraban, la apresaban, volviendo a evocar esa noche que los había rebasado a ambos.
Sabía que tendrían que manejar la situación de la mejor manera posible, pero la verdad era que aún no entendía cómo s