En la mañana, cuando Amelia abrió los ojos, lo primero que hizo fue sonreír. La luz suave del sol se filtraba a través de las cortinas; sin embargo, lo que realmente iluminó su día fueron los besos suaves y juguetones que Lily repartía por toda su cara.
—¡Mamá! ¡Tienes que despertar para tomar juntos el desayuno! —exclamó Liam, quien, viendo a su hermana en acción, decidió unirse a la diversión. Con una risa contagiosa, comenzó a hacerle cosquillas a su madre, provocando que Amelia no pudiera c