Maximilian se despertó aquella mañana, un terrible dolor de cabeza lo asaltó de inmediato. Abrió los ojos lentamente, intentando recordar los eventos de la noche anterior, solo para encontrarse con una sorpresa aterradora: alguien más estaba a su lado en la cama. En un instante de pánico, gritó, provocando que la otra persona también se sobresaltara y comenzara a gritar.
Ambos se miraron con incredulidad. Era Joseph, con la expresión confundida y aún adormilada en su rostro.
—¿Qué demonios esta