La mañana comenzó como cualquier otra en la oficina. Pero lo cambió completamente la llegada inesperada de su padre, Giulio.
—Alessandro, necesito hablar contigo —se presentó su padre, entrando de repente en la oficina de su hijo.
El padre de Alessandro era un hombre poderoso y dominante, que había construido un imperio a partir de su propio esfuerzo. Su palabra era ley en la familia Bianchi y nadie se atrevía a contradecirlo.
—Papá, ¿qué ocurre? —quiso saber, levantando la mirada del montón de