Luego de la cena, Joseph y Giselle decidieron que la noche aún no terminaba. Salieron del restaurante y, antes de regresar a casa, optaron por dar un paseo. La noche no era demasiado avanzada, aunque tampoco era demasiado temprano, pero ambos estuvieron de acuerdo en caminar un poco y extender el agradable momento.
Mientras caminaban por las calles tranquilas, iluminadas por las farolas, Joseph le hablaba sobre su trabajo, sobre cómo era ser el dueño de un hotel.
—