El roce apenas perceptible de los labios de Kaiden sobre los de Natalia fue suficiente para desatar una tormenta de sensaciones en ambos.
Ella sintió cómo una corriente eléctrica le recorría la espina dorsal, mientras Kaiden, sin separarse demasiado, cerraba los ojos, disfrutando del momento.
Sin embargo, justo cuando la chispa amenazaba con encenderse por completo, un golpe seco en el parabrisas los hizo dar un respingo. Natalia dejó escapar un grito ahogado, llevándose una mano al pecho mie