En la sede central de la empresa, un bullicio inusual se había apoderado del lugar. Las secretarias y varios empleados se aglomeraban en el pasillo principal, susurrando con emoción.
Daniel acababa de llegar y se detuvo al notar la conmoción. Sus ojos se entrecerraron al ver el comportamiento inusual del personal, y con el ceño fruncido se dirigió hacia una de las mujeres, quien parecía más entusiasmada que preocupada.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó con un tono firme, aunque no del todo im