Natalia se llevó el teléfono al oído y escuchó la voz tranquila de Daniel, aunque esta vez había una nota de seriedad que no podía ignorar.
—¿Qué ocurrió? —preguntó él al otro lado de la línea, percibiendo de inmediato la tensión en su respiración.
—Simón estuvo aquí —confesó Natalia, sin preámbulos—. Vino a ver a Nathan.
Un silencio pesado cayó entre ambos. Daniel dejó escapar un suspiro audible, como si intentara contener su irritación.
—¿Y qué quería? —preguntó finalmente, su tono má