Isabella continuó sollozando mientras él permanecía inmóvil, luchando por calmar la tormenta de pensamientos que le asaltaban.
La discusión con Natalia, el arrepentimiento por Nathan, el miedo a perder lo que había construido junto a Isabella... Todo parecía desmoronarse frente a él.
Isabella siguió gritando hasta que, finalmente, sus palabras se convirtieron en algo más oscuro, algo que hizo que Simón sintiera un estremecimiento en su interior.
—Si sigues haciéndome esto... si sigues haciéndo