Simón cruzó los brazos, su expresión era tensa mientras observaba a sus suegros, quienes habían perdido el habla. Parecían bastante nerviosos y eso lo inquietaba aún más.
—¿Y bien? ¿Qué hacen aquí? —preguntó con voz tensa, al notar que nadie se atrevía a hablar.
Isabella se mordió el labio, luchando por encontrar una excusa convincente, pero antes de que pudiera hablar, Graciela tomó la palabra.
—Estamos aquí porque necesitamos saber si es verdad lo que dijo Isabella —declaró, con una mezcl