Astrid se levantó, tomando su bolso con movimientos bruscos. Pero Daniel se puso de pie rápidamente, impidiéndole la salida.
—Astrid, espera, esto no es verdad.
—¿No es verdad? —preguntó ella, girándose para enfrentarlo. Sus ojos ahora estaban llenos de una mezcla de confusión y dolor—. Entonces, ¿qué es?
Daniel apretó los puños, consciente de la mirada expectante de la periodista. No quería exponer la verdad de Natalia y la naturaleza de esa relación en aquel momento, pero estaba desesper