—Natalia, ¿qué estás haciendo? —Keiden suspiró pesadamente cuando ella comenzó a mirar las noticias en su propio teléfono.
Ella tomó el aparato con manos temblorosas, ignorando las protestas de Keiden y buscó la noticia que él le había mostrado momentos atrás. A medida que leía, su ceño se fruncía más y más.
**"La empresaria con un harén inverso"**, decía el titular de un artículo. Otro, más directo, proclamaba: **"El secreto de Natalia Huntington: Cómo tener a varios hombres a tus pies".**