Horas antes…
El silencio en casa de los Benavides era casi sepulcral, interrumpido únicamente por el tenue murmullo de la televisión encendida en un canal de noticias que nadie estaba mirando.
Nathan dormía en una de las habitaciones, ajeno al caos emocional que agitaba a su madre. Natalia permanecía sentada en el sofá, con la mirada perdida en sus propias manos.
Había sido un día devastador. Simón, el hombre al que tanto había detestado, había arriesgado su vida para salvar a Nathan. Ese act