Ya en el hospital…
Simón alzó su brazo, intentando romper la distancia entre él y Nathan. El pequeño avanzó con pequeños pasos frente a él, y Simón le ofreció una pequeña sonrisa cálida para infundirle confianza.
—Hola, campeón —dijo, con su corazón latiendo desbocado—. Soy tu papá, ¿me recuerdas?
Nathan lo miró fijamente, sus grandes ojos azules reflejaban una mezcla de curiosidad y timidez. Pero antes de que pudiera responder, Keiden carraspeó, atrayendo la atención hacia él.
—Si no te si