Nelly abrió la boca para responder, pero no logró articular palabra alguna. Finalmente, soltó un suspiro largo, cruzando los brazos frente a su pecho como una barrera defensiva.
El orgullo le impedía aceptar la verdad que Simón había presentado.
Había defendido a Isabella con tanto fervor que admitir su error significaba reconocer que había tratado injustamente a Natalia, quien, además, había traído al mundo a su nieto.
Simón se giró ligeramente, su mirada fija en la puerta. Cada tanto ech