En el apartamento, Julián observaba la televisión con los labios apretados. La noticia de que Simón estaba a salvo provocaba una sensación desagradable en su pecho que no podía ignorar.
A su lado, Isabella suspiró con satisfacción, dejando escapar una sonrisa que no ocultaba lo mucho que disfrutaba la seguridad de Simón, aunque por razones que Julián no terminaba de comprender.
—Se salvó, ¿eh? —dijo Julián, con un tono mordaz que no pasó desapercibido para Isabella.
Ella giró ligeramente la cab