53. La promesa de volver a verse
Sus respiraciones, al llegar a la cama, eran casi aceleradas, y segundos antes de que cayeran tendidos sobre el colchón, él se alejó un poco para mirarla directo a los ojos.
— Eres todo lo que necesito, Kat, no lo olvides — musitó suave, y le relamió los labios —. Lo que suceda y se diga allí fuera a partir de ahora no debería interferir en esto, en nuestra familia. Lucharé para que pronto podamos estar como una.
Ella sonrió atontada y le recorrió ampliamente el pecho con las manos.
— Oh, Cas