52. Una cita
— ¡Mami! ¡Mami! ¡Hay un regalo para ti! — apenas Kathia cruzó la puerta del pent-house, la pequeña Cassie la recibió con entusiasmo.
— ¿Un regalo? — le preguntó con una sonrisa curiosa, cargándola en brazos.
— Siiiii, en la habitación, tienes que correr a verlo. ¿Te gustan los regalos, mami? ¡A mí me encantan! — comentó entusiasta.
— Entonces vayamos a verlo — le propuso.
Minutos más tarde, cuando entró a la habitación, una caja blanca y grande la recibió a los pies de la cama. Todavía curiosa