49. Perderlo todo
— Por aquí, por favor — le pidió Piero a una Kathia que todavía se sentía desconcertada.
Ella apretó los labios y asintió, después siguió el camino que guiaba el escolta hasta una salida de emergencia que tenía el hospital, donde ya aguardaba una de las camionetas con el motor encendido. Siena se había despedido con anterioridad porque también, como accionista minoritaria de la constructora, debía hacer acto de presencia y ver en que podía ayudar para manejar el asunto.
Uno de los periodistas,