32. Kat, ¿me recibirías de vuelta?
Durante el siguiente par de semanas, cada día, Cassio se presentaba en la puerta de las Scuderi con la esperanza de ser recibido.
Era casi una rutina.
El primer día llevó la cena, pero apenas la pequeña lo vio llegar, se encerró en su habitación y no salió hasta que supo, a través de la ventana, que se había marchado.
El segundo día fueron un par de peluches, pues Kathia le había dicho que su hija estaba haciendo un par de cambios en su habitación porque ya no quería nada relacionado con monstr