Christian apretó el teléfono con fuerza, conteniendo la ira que le ardía en el pecho.
—Tía, tío, lo estoy intentando. Yo acabo de...
—¡No nos interesan las excusas, Christian! —lo interrumpió Wilson desde el otro lado de la línea, con una voz fría y firme—. Nos quedan solo unas horas antes de que los médicos comiencen los preparativos para el trasplante de médula ósea de Chloe. Si de verdad quieres seguir siendo mi futuro yerno y disfrutar de todos los privilegios de esta familia, trae de vuelt