—Estás loco… completamente loco, Christian —intervino uno de sus amigos, un hombre de cabello largo, mientras negaba con la cabeza. Lo miró con una mezcla de incredulidad y repugnancia.
—Por muy desgraciado que pudiera ser como hombre, jamás sería capaz de hacerle algo tan cruel a una mujer. Y menos cuando esa mujer es tu propia novia, la que siempre ha sido sincera contigo. ¿No te parece demasiado cruel para ella?
El joven de cabello largo ni siquiera quiso referirse a Evelyn con el apodo de «