—Sí, es una mansión y está en el pueblo vecino—me dice Mia.
—Me imagino que debe ser preciosa, no tenían que molestarse.
—Era tu regalo para que te independizaras saliendo de la universidad, pero a como han surgido las cosas ya es hora de entregártela—nos cuenta Alexander.
—Muchas gracias—los abrazo y aprovecho que todas las personas cercanas a mi están presentes—en verdad gracias a todos por acompañarme, no solo hoy, siempre, los quiero mucho a cada uno de ustedes.
Me despido de mis amigos y s