En la mesa bromeamos sobre nuestra situación familiar, de algún modo eso nos une aún más como socias. Terminamos de comer y le ayudo a lavar los trastes.
—Lena, no sé en donde te estas quedando ahora, pero puedes ser mi roomie, tengo mucho espacio en este departamento; o si lo prefieres puedo ayudarte a conseguir un departamento como este.
—Muchas gracias Helga, es muy amable de tu parte; pero primero quiero que montemos la cafetería y después con mucho gusto te tomo la palabra para que me ayud