Me pongo un vestido fresco, que me permita estar ligera y cómoda durante el día; esta vez no me maquillo ni me peino, pero aun así mi aspecto luce muy natural y atractivo a la vista de los demás. Bajo las escaleras y Mia me espera con impaciencia.
—Qué bueno que te veo, me acabo de enterar de lo que le paso a la Srta. Andra.
— ¿Ya saben cómo se accidento? —su comentario llama mi atención y me acerco a ella.
—Sí, ayer en las cámaras de seguridad descubrieron que Andra estaba colocando propaganda