Esas palabras gritadas con rabia y odio la dejaron petrificada.
El aparato que marca su ritmo cardíaco se volvió loco ya que sus pulsaciones estaban descontroladas.
Se tocó el pecho con una mano y con la otra tanteo la cama para sentarse, sentía que no podía respirar, los oídos le zumbaban, sus ojos se cristalizaron por el pánico que la estaba invadiendo.
Cuando Bruce entro con un par de enfermeras la encontró al borde del desmayo.
Rápidamente la ayudaron a acostarse Pero ella no escuchaba