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Claudia estaba en sus ocho meses y ya no podía con el cansancio que la embargaba.
Y ni hablar de sus manos, parecían haber crecido y sus pies hinchados, era espantoso el dolor que sentía al caminar.
Pero lo que más la tenía crispada era su cara, su nariz era enorme.
Chillo al verse en el espejo estaba con una camisa materna y unos pantalones maternos, atuendo que le había elegido Bruce.
Su cuerpo había cambiado demasiado y no iba a negar que le encantaba estar embarazada, sentir a sus be