13.2
Él suspiró.
-Como a eso de las cuatro.
Ya, a las cuatro- pensó ella ¿No se supone que llegaría rápido?
Pero igual ¿Quien era ella para decirle que hacer y que no? ¿Cierto?
El era un hombre adulto echo y derecho, no tenían porqué estar dándole explicaciones.
-Siento mucho haber llegado tarde -dijo él frunciendo el ceño mientras Claudia se obligaba a no romper a llorar, se estaba explicando por Dios-. Eso estaba hasta la mierda de gente y me equipo de relaciones públicas me tenía por los hu